En una remota comunidad nativa en Mancoite, región de Ucayali, la vida de la pequeña Roxanita, de 11 años, se transformó en un acto heroico el 22 de julio de 2021. Tras salir de la escuela con varios miembros de su familia, incluyendo sobrinos, abordaron una camioneta que transportaba combustible. El trágico accidente que siguió, donde el vehículo cayó a un abismo en la Carretera Marginal, resultó en una explosión e incendio, cobrándose la vida de siete personas, incluyendo seis niños.
Roxanita, a pesar de salir ilesa del accidente, no dudó en enfrentarse al peligro para rescatar a sus sobrinos atrapados en el vehículo en llamas. Su acto valiente tuvo un alto costo, ya que el fuego la alcanzó y dejó el 85% de su cuerpo quemado.
"Hoy es una heroína que quiere vivir", expresó un médico que la atendió en el Instituto Nacional del Niño de San Borja (INSN). Roxanita fue trasladada de emergencia en un vuelo financiado por el Seguro Integral de Salud (SIS) hasta el INSN San Borja, donde comenzó su impresionante viaje de recuperación.
A lo largo de los últimos dos años, Roxanita ha sometido a cerca de 40 operaciones, utilizando técnicas avanzadas y dispositivos de alta tecnología para tratar sus graves quemaduras. El SIS ha cubierto todos los gastos médicos, desde el traslado aéreo hasta procedimientos especializados y hospitalización, demostrando la importancia de la cobertura integral de salud en situaciones críticas.
A pesar de las dificultades, Roxanita ha demostrado una resiliencia sorprendente. Junto con su hermano, quien también sufrió pérdidas en el accidente, regresaron a su comunidad después de su última alta médica. Sin embargo, las visitas periódicas a Lima son necesarias para continuar con tratamientos y cirugías reconstructivas.
La niña, cuya lengua materna es el asheninka, muestra una vitalidad y alegría que contrasta con la tragedia que vivió. Su historia no solo es un testimonio de coraje sino también un recordatorio del papel crucial que desempeña el SIS en garantizar el acceso a la atención médica de calidad, sin importar las circunstancias.
Aunque Roxanita ha superado obstáculos inimaginables, su lucha aún no ha concluido. La comunidad se une para brindar apoyo emocional, y el SIS continúa respaldando su tratamiento médico. Su historia, más allá de la tragedia inicial, se convierte en un faro de esperanza y un llamado a la solidaridad en momentos de adversidad.
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