¿Listo para disfrutar del Día de los Inocentes? Lo que hoy es una festividad llena de bromas y risas, tiene un origen oscuro y cruel que se remonta a más de 1,500 años atrás. La historia se encuentra en el Evangelio de Mateo, en el Nuevo Testamento, donde se relata la vida de Jesús.
En ese relato, unos sabios, que más tarde serían conocidos como los Reyes Magos, anuncian el nacimiento del mesías. El rey Herodes, temiendo perder su poder, finge querer adorar al bebé pero en realidad planea matarlo. Después de adorar a Jesús y advertidos por una revelación, los sabios deciden no informar a Herodes. Enfurecido, Herodes ordena la matanza de todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores.
Estos niños muertos, convertidos en "Santos Inocentes", se convirtieron en mártires para los cristianos. A lo largo de la historia, las cifras de los niños asesinados han variado, pero su conmemoración ha persistido.
La Iglesia latina estableció la celebración de los Santos Inocentes entre finales del siglo IV y finales del siglo V, vinculándola a la "octava de Navidad". La fecha del 28 de diciembre no se relaciona con los eventos bíblicos sino con el período navideño.
Durante la Edad Media, el Día de los Inocentes coincidió con la "Fiesta de los Locos", un festival en el que se realizaban parodias de rituales eclesiásticos y se elegía un papa u obispo ficticio. A pesar de las sanciones de la Iglesia, estas festividades persistieron hasta el siglo XVI.
Así, lo que ahora es una jornada de risas y bromas, tiene un pasado marcado por la tragedia y la oscuridad, transformándose a lo largo de los siglos en una tradición más ligera y festiva.

